Ay mi mecherico, no te entristezcas
si no tienes gas y nadie te quiere arrobar,
que algún día te echarán de menos
por las chispas que te quedan por brindar.
Ay si yo, mi mecherico, te hubiera tenido
cuando aquella noche encontré complemento tuyo,
de ruleta gripada pero de gas enterico,
ay que entre los dos daríais un fuego cojonudo.
Otro día te guardaré calentico, mi mecherico
con paciencia te volverás tan útil como supiste ser,
porque -en ese rinconcico-
marginado te rescataré tal como te dejé.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario